Artículos filosóficos

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"La lectura hace el hombre completo; la conversación lo hace ágil, el escribir lo hace preciso" - Francis Bacon-

El enigma de la Esfinge

 

Cuenta la Tragedia Edipo Rey, que una terrible Esfinge guardaba el camino a Tebas acosando a sus viajeros con un enigma, el cual si no era adivinado, se comía al desprevenido: “¡Qué ser es al mismo tiempo cuadrúpedo, bípedo, y trípedo?”. Fue el propio Edipo quién resolvió el acertijo respondiendo “El Hombre”, y liberándose de la bestia para siempre.

Pero queda latente una pregunta: ¿La esfinge es quién plantea el enigma, o es el enigma en sí misma?

 

La esfinge es un ser con cuerpo de toro, garras de león, alas de águila y cabeza humana, y constituye un elemento antiquísimo de la cultura egipcia, a la vez que se encuentra presente, bajo formas similares, en las culturas helénicas y mesopotámicas.

La misma palabra Esfinge proviene del griego Σφίγξ, que significa “estrangular”, consecuencia inexorable a la respuesta errónea a su enigma. La misma palabra deriva del término Sephs Ank o sephankes “Imagen Viva”, dado que los egipcios la consideraban, según las antiguas leyendas, un ser vivo que causaba estragos por tierra, aire y mar, hasta que el dios Thot la domesticó, desde lo cual reposa sentada. La más importante, la Esfinge de Gizah, mira al naciente, de allí su nombre Har-Em-Chu “sol en el horizonte”.

La teoría oficial sostiene que la Esfinge de Gizah fue obra del faraón Kefrén, en el s.XXVI a.C., prácticamente contemporánea a las pirámides. Lo curioso es que la esfinge no respeta ningún tipo de proporción, como se puede ver en otras esfinges, como la del Louvre, siendo el cuerpo un tercio más chico de lo que debiera y la cabeza cinco veces más pequeña.

         

Esto se justifica a partir de que estructuralmente el cuerpo de la esfinge no hubiese podido resistir el tamaño correcto, entonces, por así decirlo, el mismo pueblo que construía simultáneamente las pirámides, dejó a la pequeña esfinge mal terminada por falta de ingenio. En la siguiente imagen se ve una perspectiva completa del complejo de Gizah, con las pirámides alineadas de fondo, mostrando en escala el tamaño de cada obra, demostrando lo absurdo de este enunciado.

 

La tradición esotérica oriental, conservada por la filósofa Helena P.Blavatsky, y este el caso particular por el egiptólogo René Schwaller, sostiene que la Esfinge es mucho más antigua de lo que se cree, más que las pirámides, un resabio del continente perdido de la Atlántida, construida en el paso astrológico de una era de Virgo a otra de Leo, parte de un ciclo conocido como precesión equinoccial, que ocurre cada 26.0000 años, dividido en doce eras de 2.160 años. Este pase ocurrió hace doce mil años, lo que coincide con las narraciones de los viajes de Solón a Egipto, de un antiguo continente hundido hace nueve mil años por un cambio geológico mundial. Pero también ocurrió hace 38 y 65 mil años, por lo que este misterio se pierde en la protohistoria.

   

Sí cuenta la tradición Egipcia, que los pies de la Esfinge estaban bañados por las mareas de la costa, como se puede ver en este mapa teosófico que representa la Era de Poseidonis a nivel mundial, en el que además de quedar el último bastión de la Atlántida, la mayoría del norte africano estaba bajo las aguas.

Por supuesto, esta teoría es susceptible de ser atacada por los escépticos, ya que se basa en muchas tradiciones perdidas al día de hoy. Por lo tanto me parece oportuno incluir la mucho más materialista teoría de la erosión pluvial, llevada a cabo no por un egiptólogo, sino por un geólogo especializado en meteorología, Robert Schoch, quien analizó los tipos de erosión en la esfinge, y llegó a la conclusión de que no pudieron ser producidos por el viento, sino por la lluvia.

    

En las imágenes se puede ver que la erosión pluvial actúa en forma curva, y con trazos verticales por el correr del agua, mientras que la erosión eólica deja trazos horizontales y ángulos duros. Las paredes de la Esfinge no dejan muchas dudas de su tipo de erosión pluvial, pero la zona es extremadamente seca, con un índice de lluvias de la zona menor a 24mm anuales, lo que hace imposible que tenga sólo la antigüedad que la ciencia oficial le adjudica.

En cualquier caso, más importante que la antigüedad de la Esfinge es su propósito. ¿De veras podríamos creer que la misma se construyó para impresionar a los viajeros, o como demostración del poder de un faraón pasajero? Si creemos eso, es que aún no nos atrevemos a pensar como pensaban los egipcios. El filósofo Jorge Livraga, fundador de Nueva Acrópolis, era un apasionado del antiguo Egipto, por el grado de perfección con el que manifestó en lo material y civilizatorio las misteriosas leyes de la Naturaleza. Así como algunas civilizaciones nos legaron libros, acueductos o leyes, Egipto nos dejó un invaluable legado de sabiduría escondido en sus piedras. Lo difícil es saber leerlo.

La Esfinge es en ese sentido un altar construido a la Naturaleza y al Hombre. Analicemos tres elementos de la Esfinge, tanto en clave del kosmos (la naturaleza) como en clave humana, ya que según el Kybalion, antiguo tratado hermético de origen egipcio, “Así es arriba como es abajo”, y las mismas leyes que rigen el cosmos rigen al hombre.

 

En la Naturaleza:

•Integración: las diferentes partes de la esfinge están en armonía entre sí, de la misma forma que en la Naturaleza existe una unidad en la multiplicidad. Muchas formas de vida coexisten, siendo todas parte del mismo ser, como se entiende en la Hipótesis de Gaia.

•Ley: la Naturaleza toda obedece a las mismas leyes y principios, de tal forma que la vida fluye y se comporta de la misma forma en la hoja de un árbol, en el cauce de un río o en el sistema nervioso de un ser humano. Esto está representado en que la cabeza de la Esfinge, domada por Thot, es la que gobierna al resto de sus cuerpos.

•Evolución: la Naturaleza no es estática sino dinámica, y toda ella tiene a la autosuperación, representado en los diferentes estadios de la Esfinge (toro, león, águila, hombre)

 

En el hombre:

•El Hombre en relación a sí mismo: su parte superior (nous o chispa divina) debe dominar a sus vehículos inferiores (cuerpo y psique). Esto está plasmado en todas las culturas como el Ideal Caballerezco, en el cual el caballero debe guiar y domar a su caballo. La cabeza de la esfinge es en este caso el nous.

•El Hombre en relación a los otros hombres: Si no existe un Estado, en el sentido egipcio y filosófico del término (llevar a la sociedad las leyes del cosmos), la esfinge sin domesticar se comporta como ella quiere, y los hombres se matan los unos a los otros. Es el orden superior el que permite que todas las partes de la sociedad trabajen armónicamente y con el mismo propósito.

•El hombre en cuanto al tiempo: Como parte de la Naturaleza, el hombre también evoluciona, y esto se expresa en su historia. La esfinge nos muestra de dónde venimos y hacia dónde debemos ir: desde un ser humano casi animal y sin consciencia, hacia un ser humano perfecto y en armonía. No hacia una igualdad forzada, ya que las partes de la Esfinge no son iguales, sino hacia la fraternidad, en la que todos nos consideremos de verdad parte del mismo Ser Universal.

 

La Esfinge sigue allí, en los bellos paisajes de Egipto, incomprendida, y probablemente seguirá allí por mucho tiempo más. Podemos verla como simples turistas y limitarnos a admirar su colosal tamaño, o podemos intentar comprenderla y aprender de lo que nos quiere decir, en sus profundas enseñanzas, escondidas en las piedras. 

 

¿La esfinge es quién plantea el enigma, o es el enigma en sí misma? A nosotros nos toca decidirlo.

 

Ezequiel Chomer

Sedes en Argentina

Anuario de Actividades 2017